Presentación del libro La vida emocional del niño, a través de la saga de Toy Story, del Dr. Gustavo Chiozza

22 mayo 2026

El Dr. Gustavo Chiozza presentó su nuevo libro en la Fundación Luis Chiozza

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Dr. Luis Chiozza:

Bueno, cuando estamos entusiasmados por la experiencia de haber visto una película, solemos decir: “Tenés que verla”, porque pensamos que nada de lo que podemos afirmar puede transmitir lo que transmite el film. Lo que quiero decir ahora es que nada de lo que yo pueda transmitir se parece, ni siquiera remotamente, a la experiencia de leer el libro que hoy tenemos el honor de presentar aquí. Mi recomendación incluye ver por lo menos una parte de la saga antes de leer el libro y verla nuevamente después de haberlo leído. Eso demanda, sin duda, mucho tiempo. Pero, entre las cosas que hacemos con el tiempo, hay algunas que devuelven con creces lo invertido.

Luego de preguntarme qué podría decirles esta noche, decidí mencionar algunas de las ideas que me tocaron en capas más profundas. Gustavo nos invita a considerar dos historias, la de Andy, el niño que es protagonista, y otra, latente y oculta en la primera, que compromete un intenso interés emocional. Se trata, nada más ni nada menos, del niño que todos llevamos adentro y que continúa vivo, por ejemplo, en los ancianos que habitan un geriátrico. En otras palabras, y dicho con mayúsculas, se trata de lo que motiva al psicoanálisis.

Nos introduce, además, en una idea muy fructífera y atinada, afirmando que los celos prototípicos son los que transcurren entre hermanos, dado que, cuando se experimentan entre progenitores e hijos, quedan transfigurados por su coexistencia con los sentimientos de la dependencia.

Otra de sus ideas valiosas y conmovedoras es la que describe en un hermano menor, que, frente a la existencia anterior a su nacimiento de su familia completa, con progenitores y prole, se pregunta: “¿Y yo dónde estaba?”. Esto tiene que ver con el tiempo primordial, un presente continuo e intemporal, y me parece una muy lúcida pregunta que Gustavo descubre y hace presente en el niño pequeño. El temor al abandono, que coincide con lo que denominamos “angustia”, aparece como una constante motivación del conflicto entre el egoísmo, la maldad y la agresión de los feos, malos y sucios, y también tontos. También tiene que ver con la solidaridad, la amistad y el cariño que llega a manifestarse como actitudes heroicas, por ejemplo en Woody, el protagonista de la saga. También está implícito en el temor a desaparecer, a la aniquilación, o a la indiferencia implícita en la confusión con un “nosotros”, que con frecuencia se intenta deshacer con un tatuaje.

Consignemos a continuación algunas de las ideas planteadas por Gustavo. Por ejemplo, más allá de la simpleza lúcida de que la alianza galáctica es un nombre que alude a la unión de un bebé con su madre durante la lactancia, la profundidad del descenso en el hueco de un ascensor representa lo que Freud denomina “lo insoldable de un fundamento inconsciente que debemos resignarnos a tener que admitir interminable y que se pierde por todos lados en el retículo de nuestro mundo intelectual”; estas son palabras de Freud. ¿No es acaso el lugar donde los cuatro gigantes del alma -la envidia, la culpa, la rivalidad y los celos- persisten sin haber perdido su magnitud original? En el juego infantil de Andy con Woody, ¿no se juega en serio lo que Andy procura elaborar para gestionar su personalidad en los momentos que conformarán su adolescencia, juventud, madurez, climaterio y senectud? Si incluimos, a partir de la etimología, lo que significa “adultez”, pensaremos que cada uno de esos momentos alcanzará su propia adultez como el máximo de la plenitud que, en cada momento, en cada época es posible alcanzar. Se insinúa en este punto una idea especialmente valiosa, la idea del crecimiento como una transformación, una metamorfosis en la que la forma final representa, como la relación oruga-mariposa, una imagen, un imago, una meta ideal.

Otro punto, la coincidencia entre la segunda acometida de la sexualidad y la tendencia hacia la exogamia. Tomar conciencia de esa coincidencia nos parece muy fructífero y conmovedor.

Otro punto, la masturbación no es mala porque testimonia una rivalidad agresiva y dañina, es mala en la medida en que no alcanza una satisfacción suficiente para generar bienestar. Lo que hace falta, entonces, se experimenta como una carencia penosa, pero constituye al mismo tiempo una motivación que conduce a la acción. Una desgracia a tiempo constituye un beneficio.

Otro punto, el arcón o el ático representan lo inconsciente tópico, como el depósito ambivalente de lo deseado y lo temido. Los juguetes son también, como los progenitores del niño, figuras con las cuales se elaboran conflictos.

Otro punto, para un hijo único la llegada de un hermanito menor no sólo representa la presencia de un rival competidor, sino también no tener que satisfacer por sí solo los deseos o las necesidades de los padres.

Otro punto, la envidia del pene es sobre todo envidia del falo.

Todos estos puntos los subrayo porque son cuestiones que Gustavo menciona, analiza, pone, y que de algún modo enriquecen muchísimo la contemplación de estas cuestiones en las cuales muchas de las cosas que vemos las tomamos como lo más natural y no comprendemos todo el intríngulis que encierran.

Otro punto, la caja de voz de Woody es un muy bien logrado representante del superyó.

Bueno, por último otro punto, el más importante. Lo que ahora diré es por fin, evitando toda vanidad y mucho más allá del legítimo orgullo que como padre siento frente a la producción de mi hijo Gustavo, lo que diré ahora es que lo que ahora siento… no niego el legítimo orgullo, lo acepto, pero lo que ahora siento es asombro. Y sé que él comprenderá lo que yo siento. Porque, recién nacido su hijo Nicolás me contó que le dijo a su mujer, Andrea: “¿Qué hicimos nosotros para recibir el regalo de esta maravilla?”. Bueno, es lo que me pregunto yo con idéntico asombro hoy, y lo que me gustaría poder decirle a Paula, si fuera posible. Así que, querido Gustavo, te traje un pequeño recuerdo material que alude a tu fructífera interpretación de Toy Story (le entrega un obsequio).

Dr. Gustavo Chiozza: Bueno, muchas gracias. No sé si lo ven, es Woody. Bueno, muchas gracias.

Dr. Eduardo Dayen: el Dr. Gustavo Chiozza nos va a dirigir la palabra también.

Dr. Gustavo Chiozza:

Bueno, en realidad, después contestaré las preguntas que ustedes hagan. Quería agradecer la presentación, me gustó mucho. También me hizo pensar en… digamos, uno escribe y van surgiendo ideas y después uno no sabe qué lector se impresionará más con unas, más con otras. Es también muy difícil de transmitir y muy emocionante la tarea de interpretar, de interpretar estas películas, de interpretar en general, sueños y esas cosas, pero con las películas sucede algo particular. La primera cuestión es que, por más tiempo que uno tenga en este oficio, nunca te deja de sorprender esta hipótesis de que hay un hilo conductor inconsciente. Y entonces uno está interpretando y hay decisiones de los realizadores del film que parece que no tienen ningún otro motivo que la contingencia. Es decir, por qué se pone una escena después de otra, por qué se elige este contenido y no este otro. Y si uno pretende comprender esas decisiones, para muchas de ellas no hay demasiado motivo; había que poner una escena después de otra y, bueno, se ponía esta y se ponía esta otra. Pero cuando uno viene interpretando el sentido inconsciente de una determinada escena y encuentra que esa supuesta escena azarosa es la continuidad de lo que venía interpretando, la respuesta a lo que uno se estaba preguntando, ¿no? No sé si lo puedo transmitir bien, pero es una tarea muy sorprendente. Y después, la otra cuestión es que es un ida y vuelta entre aplicar lo que uno sabe a la película y aprender con la película lo que uno no sabe. Porque uno tiene un conocimiento de la teoría y entonces uno dice, bueno, voy a aplicar este conocimiento. Pero de pronto la película empieza a marchar para un lado donde la teoría no parece acompañar tanto y entonces empezás a ver que de alguna manera hay algo que enriquece la teoría y que podés interpretar las cosas de otra manera. Y el enriquecimiento que a mí me ha dado trabajar sobre estas películas… a ver, decirlo así es medio concretizarlo, pero es como si una parte del psicoanálisis que aprendí, lo aprendí viendo estas películas, o sea, analizando estas películas, no viéndolas, ¿no? Tratando de analizarlas y tratando de comprenderlas, y han enriquecido muchísimo mi forma de comprender el psicoanálisis, que es comprender al ser humano desde esta hipótesis del inconsciente. Y esta otra cuestión, para mencionar la última y ya los dejo a ustedes preguntar, es lo bien que estas películas han logrado retratar esta idea, que… no puedo decir que sea una idea solamente teórica, cuando uno toma contacto con esta idea sí le parece solamente teórica, después, con años de ejercicio del psicoanálisis, uno la va sintiendo más real, pero con las películas tiene una fuerza descomunal, que es esta cuestión de que el niño que fuimos sigue vivo adentro nuestro. Y no solamente que sigue vivo, sino que le da sentido y anima muchos de nuestros propósitos con los suyos. Y muchas veces las verdaderas motivaciones de por qué hacemos las cosas que hacemos no están en las importancias que nosotros creemos en el presente, sino en las importancias que vienen del pasado. En el prólogo lo ponía con esta metáfora de que a lo mejor un científico que está tratando de hacer un descubrimiento que salve a la humanidad, en el fondo es un chico tratando de impresionar a la mamá. Esto no le quita importancia a este intento, pero nos muestra también cómo se entrelaza lo que fuimos y lo que seguimos siendo. O sea, los niños que fuimos no solamente determinaron el adulto que somos, sino que nos siguen determinando. Y muchas de las cosas que más fuerza tienen y que más impulso vital tienen, provienen de allí. Dicho así no me parece que sea muy convincente, pero de alguna manera es como si los deseos que se forjaron ahí son los que siguen animando nuestra vida, ¿no? No porque sean imposibles de satisfacer, sino porque de alguna manera son… Ah, y bueno, y lo que no dije es que esto en la película está tan bien representado por estos juguetes que son inmutables, que no cambian, y que los niños crecen y los juguetes siguen siendo los mismos. Y les pasan cosas y sus expresiones siguen siendo las mismas. Está tan bien representado.

Bueno, espero que… A mí el libro me dio mucho… El libro, el proceso de interpretar las películas, también el proceso de escribir el libro me dio mucho trabajo, pero me dio mucho enriquecimiento y mucha satisfacción y mucha diversión. Me gustaría mucho que algo de todo eso lo pueda descubrir el lector en el libro. Y bueno, la gente que me dice que le gusta, me alegro por eso. Y bueno, espero que les guste. Gracias. Y gracias por venir.

Participaciones del público:

Lic Mirta Dayen: Bueno, es una noche de fiesta hoy. Yo te felicito, tu libro es precioso. Me parece que esto que decís es importantísimo, cómo uno encuentra en el libro ese niño que fue y el que sigue siendo, me parece una de las cosas más valiosas. Pero también me pasó lo siguiente, porque no pude parar de leerlo hasta el final. Vos sabés que yo no tenía un recuerdo muy preciso de cada interpretación. Sí de que cada noche había sido muy fructífera, cada película y cada comentario tuyo, independientemente uno del otro. Pero ahora, al verlo todo junto, es un logro esto de ver la historia, la evolución de este chico a través de lo que les pasa a los juguetes. Por eso te digo, me impresionó, que… se me dio la posibilidad de tener el tiempo de continuarlo en el mismo día, pero no podía parar. Vimos con Eduardo la película, la última, Toy Story 4, que es la que te contaba antes, la que menos recordaba, los detalles de la película y cada juguete, me había olvidado totalmente. Y aquí hay otro valor de tu libro, que es una vez que uno ve… o sea, yo vi la película… leí el libro, vi la película y volví a leer ese último capítulo. Entonces uno descubre también que la película se resignifica y encuentra toda esa línea interpretativa que vos hacés después de leer el comentario. Un poco lo que decía Luis, es un trabajo de ida y vuelta. Me parece que una cosa resignifica la otra. Tu comentario y vuelvo a ver la película y ahí uno entiende más todavía. Porque la película, cada una es muy buena, sobre todo, digamos, todas son muy buenas, pero las tres primeras más, me parece, uno encuentra una trama y un hilo, pero al ver la interpretación tiene otro valor. Entonces, yo te felicito calurosamente, invito a todos que lean el libro, uno aprende un montón de uno, de los hijos, de los nietos, de los pacientes, en fin, porque encontrás ahí vivencias de… Bueno, tu papá decía varias de las ideas que… Cada una y todas tienen así una riqueza y una vivencia en como vos lo escribís. Así que, muchas gracias y felicitaciones.

Lic. Silvana Aizenberg: Bueno, Gustavo, más que hacerte preguntas, yo quiero en primer lugar felicitarte muchísimo. Tu libro, como te venimos diciendo, es profundo, es conmovedor y atrapa leerlo, ¿no? Cómo vas describiendo e entrelazando la relación entre lo que hacen los personajes animados de la película, los juguetes animados y la conexión con la vida emocional. También impresionan tus interpretaciones, las interpretaciones de las vivencias de los sentimientos de la infancia, que no es siempre fácil percibirlos, darse cuenta de estas vivencias de la infancia, y además ponerlo en palabras, como lo hiciste vos, entonces eso me parece genial. Y bueno, y después traes modificaciones o aportes para la teoría psicoanalítica, como ya te comentó Luis Chiozza, traes tantas ideas, y a mí también una de las ideas que me impacta mucho es esta de… que me parece que también modifica algo de la teoría psicoanalítica, en el capítulo 4, cuando planteás la temática de los celos y fundamentás que los celos fraternos se desarrollan más fácilmente que los celos hacia el padre. Eso es una novedad, ¿no? Y además explicás claramente las razones por las que se da así. Sostenés que la llegada de un hermano parece ser más apta que la situación edípica para representar el drama de los celos, y que celos y rivalidad son vivencias que surgen primariamente en la relación fraterna y que, en cambio, cuando se da con el padre, el padre pasa a ser para el niño como un par, como un hermano. Bueno, son cosas que están tan bien descritas en tu libro, pero digo, las cosas que a uno le impactan, ¿no? y otras tantas ideas que ahora obviamente no voy a mencionar. Y después también lo que quiero decirte es que pienso que tu libro enriquece la labor del psicoanálisis con niños, sobre todo en el caso cuando trabajamos con niños muy pequeños que todavía no acceden al lenguaje verbal o no muy desarrollado y que entonces interpretamos el uso de juguetes o las escenas de sus juegos y que eso nos permite acceder a la comprensión de su rica vida emocional y los conflictos inconscientes, así como vos hiciste en tu libro con los personajes. Así que muchísimas gracias.

Lic. Liliana Casali: Fundamentalmente para agradecerte el libro, Gustavo. Me parece que es un libro singular y muy importante porque, de alguna manera, tanto para las personas que les gusta el cine y que no tienen acceso al psicoanálisis, como para las personas que se interesan por el psicoanálisis y los psicoanalistas. Porque pensaba que, desde el título mismo, ya despierta curiosidad e interés por comprender qué pasa, los que amaron Toy Story, más allá de la película. Y bueno, como te dijeron, tus interpretaciones son profundas, conmovedoras y, más allá de lo que uno puede entender, llegan al corazón. Entonces eso es una cualidad muy particular. De la misma manera, los que se interesan por el psicoanálisis o los que somos psicoanalistas, realmente, una cosa que me pareció que es poco frecuente es que las distintas etapas de la infancia en general se han estudiado por separado. Es raro encontrar, como vos haces, un hilo conductor de cómo se va desarrollando este niño que todos tenemos adentro en distintos momentos de la vida y cómo vos tomás cada etapa como el tener que solucionar una dificultad que es la misma de siempre, pero también es diferente. Entonces me pareció realmente muy bueno, muy creativo además de, como te dijeron, que reúne muy bien conceptos que son clásicos con ideas novedosas que vos traes sobre distintos temas. Y a mí también me pasó, como decía Mirta, que, cuando uno se mete en el libro, siente como si estuviera leyendo una novela, que no la podés dejar hasta que no llegás al final, por decir así. Y bueno, muchísimas cosas para destacar de todas las cosas que vos ponés. Solamente una, que me acuerdo, en la que vos decís que, lejos de las soluciones fáciles e ideales, de alguna manera a través del fin se muestra un camino. Y bueno, te agradezco nuevamente el libro.

Dr. Gustavo Chiozza: Bueno, muchas gracias. Si bien en las presentaciones de los libros se suele elogiar los libros, esa es la idea. Me conmueve porque yo las conozco y sé que son sinceras y las cosas que dicen realmente son observaciones muy acertadas. Interpretar películas es una tarea muy interesante, pero, en este caso particular, el hecho de que sea una saga es una particularidad única. O sea, podría haber otras sagas, “El Señor de los Anillos”, ¿no? pero justamente esto, al estar tan ligado a la vida infantil… todo está ligado a la vida infantil, por lo mismo que decía antes, pero de alguna manera esta cuestión de interpretarlas en un continuo y tratar de darles esta continuidad, que es algo que, por un lado, te lo propone la película, pero por otro lado también te propone un desafío, de ver sí… cómo… Y también esto que decía Silvana, no me acuerdo exactamente cómo lo dijiste, pero de lo vivencial, porque hay cosas que no es que la teoría psicoanalítica habla de estas cosas, la teoría psicoanalítica es como si fueran los palotes. Voy a contar una cosa, spoiler alert (risas) pero, por ejemplo, en la trama de la segunda película, mientras Andy se va al campamento, resulta que Woody es robado por un coleccionista y se lo lleva de la casa y se encuentra con otros juguetes que pertenecen al merchandising de Woody, que es un juguete muy antiguo -esto nunca está claro en la historia, se han hecho conjeturas de por qué Woody es tan antiguo- y había una serie de televisión donde él era el protagonista, que se canceló porque, cuando vinieron todas las cosas espaciales, Buzz Lightyear, ¿no? Y Woody se encuentra con el merchandising, y entonces hay una lunchera con la imagen de Woody, un yo-yo, un tocadiscos… La escena en sí misma es coherente, es decir, si uno fuera a un lugar y se encontrara con que hay un merchandising de uno mismo, uno se sentiría así. Pero cuando yo pude conectar esto con el tema del empezar a ir al colegio, me reencontré con mi vivencia, que es la de todos, la de todos ustedes y la mía también, de cuando tenemos que ir al colegio y nos presentan los útiles nuevos, la cartuchera, los lápices, la lunchera, ¿no? No queremos ir al colegio, en realidad, así como Woody tampoco quiere ir a Japón, pero los objetos nos fascinan y nos parece que nos hacen más importantes, porque ahora tenemos una cartuchera. Y el hermano menor dice: “¿Y yo no tengo cartuchera?”. O esto que mencionabas vos y que también… El tema de los celos tiene una importancia fundamental en el psicoanálisis, pero al mismo tiempo es un tema que está muy incomprendido, muy poco investigado, o sea, y si bien yo siento que aporto algunas cosas que son muy valiosas, como esto de que los celos es principalmente un conflicto entre hermanos. El psicoanálisis diría que los celos de los hermanos es una transferencia de los celos edípicos, que siente primero del hijo con el padre, ¿no? Bueno, yo creo que es al revés. Y la otra cuestión es los celos del hermano menor y los celos del hermano mayor, que son celos distintos. El más conocido es el celo del hermano mayor, el intruso: “Estábamos tan bien y tuvo que llegar este, me toca mis cosas, me saca mi lugar, ahora mi mamá está ocupada”, ¿no? Pero el celo del hermano menor, de que aparece la foto familiar ¿y yo dónde estoy? Y fíjense cómo, por ejemplo, para que veamos la dimensión que tiene esto, no es lo mismo que, en una pareja, uno de los dos, supongamos el hombre, tenga celos de su mujer pensando que su mujer en un futuro puede encontrar a otra persona en la oficina, en el trabajo. Estos son los celos del hermano mayor. A lo mejor a mi mamá le nace un hermanito, ¿se entiende? Pero también están los celos del hermano menor, que es el sujeto que no soporta que su mujer haya tenido una historia amorosa previa: “¿Y yo dónde estaba? ¿Cómo vos estabas de novia, estabas enamorada? ¿Y yo?”. Y esto no lo puedo deshacer, porque esto está en el pasado. Y de pronto puede ser algo que te afecte de una manera tal… Y bueno, el paradigma de esta situación es el celo del hermano menor. Bueno, no lo quiero hacer muy largo, así pueden intervenir.

Lic Hilda Schupack: Bueno, Gustavo, yo también te agradezco. Te voy a contar qué me pasó a mí. Me pasó que empecé a leer y me pasó lo que decía Mirta. Lo leí en dos o tres etapas, rápidamente, y no podía dejar de leerlo. Pero lo que me conmovió es que yo tenía la sensación de que vos habías usado la película como una oportunidad para hablarnos del alma humana, de la vida anímica que tenemos todos y que compartimos. Y entonces me fui encontrando con distintos temas. Por ejemplo, la importancia que vos le das al amor, al odio, al amor genuino o al amor neurótico. La forma en que transmitís las frases, por ejemplo, voy a leer una, creo que cada uno de nosotros vamos a encontrar en tu libro las cosas que nos más conmueven porque nos tocan más personalmente. Vos decís: “Estando unidos, el temor se siente un poco menos o se soporta un poco mejor.” Son tan profundas y tan bien dichas y tan conmovedoras. Entonces son todos conceptos dichos de una manera muy sencilla, muy profunda. También la importancia del obrar bien, que es una guía para ser la persona que quiere ser. No quiero abundar porque el doctor ya describió muy bien todos los conceptos, pero te quería transmitir y te quería agradecer y te quería felicitar por lo conmovedor y profundo de tu libro. Y sobre todo por las frases tan bien dichas que tiene tu texto.

Dr. Isaac Tarica: Bueno, yo no leí el libro todavía, pero obviamente me da cada vez más ganas.

Dr. Gustavo Chiozza: Esa era la idea (risas).

Dr. Isaac Tarica: Claro, me encanta, la saga me encanta y siempre me gustó. Y quiero preguntarte, por ahí está en el prólogo del libro y no lo sé, si te acordás el momento en que decidiste escribir este libro y por qué, por qué este libro. Hay un momento en que me imagino que decís: “Esto tengo que escribir”. Eso quiero escuchar.

Dr. Gustavo Chiozza: Sí. La interpretación de Toy Story 1 está en mi primer libro. Y ahí justamente cuento esto. Pero pasa que después, cuando apareció Toy Story 2, yo dije: “No, esto es un intento comercial de extender las ganancias”, qué sé yo. La vi, me gustó la película, pero en realidad tenía una cierta resistencia a meterme. Pero cuando me metí fue increíble. Entonces cuando después, tiempo después, aparece la 3, digo, bueno, por lo menos tengo que intentarlo. Y ya ahí empezó a surgir la idea de después hacer un libro solamente con Toy Story. Entonces apareció la 4, que ya parecía que… ¿Andy había regalado los juguetes y ahora venía la 4? Y dije, bueno, la comento. Pero la primera película fue en el año 2000, creo que lo pongo ahí en el prólogo. La película es del ‘95, pero yo el comentario lo hice en el 2000. Nico tenía 4 años y en casa estaba siempre Toy Story. Yo no la había visto, o sea, yo pasaba por delante de la televisión, escuchaba alguna escena, pero no es que me había detenido tanto a verla. Con las películas… yo interpreté muchas películas, aparte de mi primer libro, tengo… el futuro libro, el próximo libro va a ser sobre las películas que me falta publicar. Y hay dos motivos por los cuales uno interpreta una película. Uno es porque uno siente que hay algo que uno no está entendiendo y lo quiere entender. Uno dice: “Esto quiere decir algo más, acá hay un símbolo, esto tiene que ir para este lado”. Y entonces uno se mete y trata de encontrarlo. Cuando lo encuentra, dice, vale la pena, y entonces la presentamos acá en los Ciclos de Cine y Psicoanálisis. La otra situación es que de pronto te viene una interpretación, sin que te lo propongas. Estás viendo y decís: “Esto quiere decir esto”. Pero es una interpretación. Y entonces vos decís, bueno, ahora voy a ver la película a la luz de esta interpretación. Y a mí me pasó que estaba viendo, ni siquiera la película entera, y de repente veo la escena en la que Woody se asoma a la cama de Andy, cuando aparece Buzz, que aparece ahí como un dios, y toda esa escena de ese primer encuentro y Buzz que dice, “el aire es respirable, el suelo es firme”. Y yo dije, este es el recién nacido y el hermanito, es el encuentro. Hay otra escena también que seguramente en las familias de ustedes esto pasa, porque pasa en mi familia y también pasa en la familia de Andrea, me contó Andrea. En mi familia se cuenta que, cuando mi hermana vino a verme a mí a la cuna, que yo había nacido, mis padres le habían comprado un regalo para que ella me dé a mí y que ella… era un cepillo y me lo tiró en la cabeza y se fue. Y en la familia de Andrea, Andrea es la hermana mayor, y cuando se asoma a la cuna, ella quería ir a conocer al nuevo bebé pero que quería ir disfrazada de la bruja Cachavacha, con la careta, ¿no? Entonces, este momento donde el hermano mayor se encuentra con el hermano menor, lleno de significatividad, de tantas cosas que representa, es algo que uno podría estar escribiendo años sobre esto y no terminarlo. Y bueno, y el film lo retrata de una manera tan bien, y uno siempre dice, ¿los autores lo hicieron a propósito, sabían lo que estaban haciendo, lo hicieron de casualidad, lo hicieron inconscientemente? No sé, no sé, obviamente no todo puede haber sido consciente, porque si no hubieran hecho otra película, y en lugar de poner el merchandising hubieran puesto los útiles escolares, ¿se entiende? Y, al mismo tiempo, la gratitud que yo siento al haber hecho esta tarea, no sé con quién, conmigo mismo, que me puse a hacerla, con los autores que hicieron estas películas maravillosas. Y bueno, entonces no es que decidí escribir el libro. Nosotros tenemos acá esta actividad de Cine y Psicoanálisis que hacemos, cada dos meses alguien comenta una película, y yo ya había publicado los primeros diez comentarios que había hecho en mi primer libro y después, cuando se empezaron a acumular otros más, dije, bueno, tengo que hacer un libro de Toy Story, pero hace mucho. Y no sé por qué un día dije, bueno, llegó el momento, y lo hice. Te contesto así. Y Hilda bueno, gracias. Cuando uno, creo que está… Digamos, una película buena nos conmueve y entonces, cuando uno… uno también quiere estar a la altura de los que pueden hacer esas cosas y entonces trata de escribir lo mejor que puede, pero qué sé yo, no sé. Uno pone como sale.

Lic. Hilda Schupack: Y salió.

Dr. Gustavo Chiozza: Sí, bueno, me alegro. Esta vez salió (risas).

Dra. Andrea Rossi: No, te quería preguntar si vos un poco no sentís que, en realidad, un poco a raíz de lo que preguntaba Jacky, si no sentís que esto lo empezaste a escribir hace 30 años; que lo finalizaste ahora, pero que en realidad empezó hace mucho tiempo adentro tuyo y ahora, recién ahora, lo estás finalizando, ¿no? Porque, en realidad, parte de lo que a vos te motivó, seguramente, esto que contabas que cuando pasabas, estabas viendo ahí, medio que Nico estaba viendo… Porque Nico era Woody, no es que Nico era Andy. Nico era Woody y teníamos a Woody en casa todo el tiempo, justo acabo de encontrar la foto de Nico siendo Woody y los chicos recién se reían porque se las mostré. Y yo creo que eso fue tu primer impulso, tu primer… Nuestras primeras ganas de ver la película, porque nosotros veíamos muchas películas con los chicos. Y esta fue una especial, porque nos conmovió mucho la película esta, realmente. Entonces, si vos en el fondo no sentís que esto empezó hace muchos años, ¿no? Que esta historia empezó hace muchos años y que ya lo empezaste a escribir hace tiempo.

Dr. Gustavo Chiozza: O sea, hay muchas películas que me conmueven, no solamente las que comenté. Y también recuerdo otras películas de la época de los chicos, de Nico y de Nati. Por ejemplo, la película de Los Increíbles me encanta. La película de Nemo me encanta. Evidentemente, Pixar tiene un estilo, o tenía un estilo de hacer las cosas muy serio. De hecho, los autores de Toy Story dicen que no querían hacer películas para chicos, querían que los padres que llevan a sus hijos al cine también la pasen bien. Pero ¿por qué uno comenta una película y no otra? Es un poco azaroso, ¿no? De pronto… en este caso, se me encendió esa chispa. Y en otros casos, no, uno… También, como tenemos este ciclo y entonces hay que llenarlo, y decís, che, ¿este año qué voy a comentar? Querés comentar, pero no tenés ninguna película. Entonces te pones a ver, a recordar y decís, a lo mejor esta. Así surgió, por ejemplo, lo de La vida de Pi, que también me costó un montón, que está en el otro libro. Y a veces… Por ejemplo, otra película que está en mi primer libro, y esto también lo cuento ahí… Había una película que se llama Terror a bordo, no es la del avión con las víboras, es una anterior que sucede con unos veleros en el medio del océano. A mí no me gustan las películas de terror, pero el título está mal puesto, el título en español, Calma chicha sería la traducción original. Una película de acción y suspenso, buenos actores, buena trama, temas náuticos, me encantó, listo. Era una película de acción. Jamás se me hubiera ocurrido hacer un comentario sobre esa película. En una parte, les cuento un poquito. El tema es así, hay una pareja que se encuentra con un barco en bastante mal estado, casi a punto de naufragar. Y cuando se acercan, en su velero, del barco ese sale un bote, viene remando y se mete un tipo y dice: “Estoy desesperado, se murieron todos, una intoxicación alimentaria…”. Entonces, bueno, los tipos lo consuelan, lo sedan, el tipo se pone a descansar, y el otro dice: “Esperá que voy a ir a ver el barco”. Y deja a la mujer sola con este tipo y se va con el botecito al otro barco. Y cuando llega, el barco está raro. qué sé yo. Abre una compuerta, estaba todo inundado y empiezan a flotar cadáveres, una cosa terrible. Y cuando el tipo entonces quiere salir, ve que el otro barco se está alejando, que el tipo se despertó y se está yendo, con la mujer, ¿no? Bueno, una trama de acción, después viene toda la persecución. Hubo una noche, pero no, yo la película esa la vi en el cine, o sea, mucho tiempo después… no sé, qué sé yo, estaría con insomnio, estaba pensando… Y la película que mi hijo veía en ese momento era Hércules, de Disney, que es una especie de mezcla de distintas sagas griegas. Y en una parte Hércules va, que en realidad no es Hércules, pero en la película de Disney es Hércules, se mete en el inframundo a rescatar a Medea. Pero, en realidad, en la historia, no es Hércules, es Orfeo el que va a rescatar a su amada al inframundo. La cuestión es que se me hizo el link entre el tipo que va a rescatar al inframundo y el tipo este que se mete en este barco y empiezan a aparecer todos inundados los cadáveres, ¿no? No es porque el inframundo tenga agua, sí hay que cruzar el Leteo, pero se me hizo el link entre las dos cosas. Y dije, a lo mejor esta película… ¿se podría ver desde este punto de vista? Y entonces me fui al video y me la alquilé. ¿Cómo se llamaba el barco que se estaba por hundir? “Orfeo”. Increíble, ¿no? Y la película está basada en una novela, pero en la novela no es aplicable esta interpretación. El director tuvo que hacer una serie de recortes porque no tenía presupuesto. Entonces en lugar de cinco personajes, lo bajó a tres personajes y los otros dos personajes los reemplazó con un perrito. Decisiones de producción. Pero al libro es difícil aplicarle esta interpretación y a la película sí, entonces son sorprendentes estas cosas. Y bueno, después… cada película la interpreté en su momento, pero teniendo presentes las otras. Entonces componen un coro, una misma idea. Y después, cuando las armé todas juntas no hubo necesidad de modificar nada. O sea mejoré la escritura un poco, lo dividí en capítulos para hacerlo… Porque… Es un poco… es difícil escribir cuando vos tenés que contar la película y al mismo tiempo ir interpretándola, y sin saber si el que lo va a leer vio la película, no la vio, o la vio pero no se le acuerda. Entonces, por un lado querés que el lector no dependa tanto de la película, pero por otro lado tampoco querés aburrir contando lo que ya todo el mundo vio. Entonces a veces se te hace un poquito ensalada la redacción. Y entonces… uno tiene el temor de que el lector sienta mucha fatiga, o se aburra, o lo deje. Y dividirlo en capítulos más breves me parece que le da mucho aire.

Cristina Lippi: Yo tampoco leí libro todavía, pero me surge preguntarte, Gustavo, con todas estas interpretaciones de películas que has hecho a lo largo de los años, vos mencionaste que en algunos casos es que te surge mientras estás viendo la película alguna interpretación y en otros casos no. Pero, ¿vos usás por ejemplo algo más parecido a un método científico de: “Voy a plantearme una hipótesis y voy a ver si se comprueba o no esta hipótesis con el análisis de la película” o es más: “Bueno, voy a ver qué surge, la miro y veo que siento”. ¿Cómo es que te planteás en general la tarea de analizar una película?

Dr. Gustavo Chiozza: La verdad que no lo sé tan bien. Y cada película podría ser una historia un poco distinta. Tomemos el peor de los escenarios, que es que yo quiero comentar una película y no tengo la menor idea de qué quiero decir sobre ella, que es la mayoría de las veces. A veces, por ejemplo, uno parte con una idea y después esta idea se enriquece, se modifica. Por ejemplo en Toy Story la idea, la primera idea no cambió, sino que se fue enriqueciendo un montón. Sobre la discusión con respecto a si método científico… hay una manera de ver las cosas que es recordar que hay ciencias de la materia y ciencias del espíritu. Las ciencias del espíritu y las ciencias de la materia no siguen los mismos métodos. Yo me pongo a ver la película con un cuadernito y pensando por qué cada cosa es… O sea, también lo pongo en el prólogo, vos tenés que preguntarte cosas que no te preguntarías. Por ejemplo, ¿por qué Toy Story empieza con que Andy está jugando y por qué está jugando a un robo al banco? ¿Qué puede simbolizar un robo al banco? ¿Por qué un chico como Andy jugaría a eso? ¿O por qué el director elige empezar su película con un robo al banco y no con otro juego, una carrera de bicicleta, por ejemplo? Y entonces empiezo a anotar cosas. A veces con verla la primera vez ya tengo una idea bastante concreta y a veces tengo que verla varias veces. Con La vida de Pi me costó un montón, porque en realidad yo la película no la conocía y el libro tampoco, pero nosotros en los estudios patobiográficos les pedimos a los pacientes que nos traigan un relato de una película, de una novela y que inventen un cuento; material que usamos para tratar de comprender lo que les pasa. Y un paciente había traído esta historia y había contado que en la misma historia se decía que la misma historia se podía contar con animales y sin animales. Y yo dije, ah, esto debe ser, entonces, claro, está bueno porque entonces una cosa, las dos historias, una simboliza a la otra, dije, la voy a ver así. No entendí nada. Y traté de verla y eran cosas rarísimas, de pronto aparecía un diente en una planta, había una isla carnívora, yo dije, no, esto me supera, no puedo darle hilo a todo esto. Y varios años después dije, bueno, me voy a dar otra oportunidad con la película, porque la película me encantaba, era una película hermosa, conmovedora. Y empecé, así, y de pronto me encontré con toda una línea de investigación que habíamos hecho con un colega -Horacio Corniglio- sobre el tema del comer y el tema de la dentición y el tema del estómago. Y en la película estaba todo. Impresionante. Por eso la puse en el libro anterior, que hablo justamente de estas investigaciones sobre el estómago y sobre el empezar a comer. Entonces, es un poco variable, ¿no? Pero yo pienso -con Cris compartimos ciertas actividades- que es como si vos le preguntaras a alguien: “¿Cómo componés una canción?”, “no sé, a veces me viene la melodía, otras veces estoy jugando con acordes, a veces la letra y la música vienen juntas, a veces primero viene la letra y después viene la música, a veces primero viene la música, después viene la letra”, ¿no? Son estos procesos que suceden y que, como uno no los entiende bien, tampoco se siente demasiado autor de ellos, ¿no? Es como si uno dijera, no sé, qué sé yo… Es todo lo que le puedo decir al respecto, como diría Forrest Gump.

Bueno, yo les agradezco mucho que hayan venido. Lo tomo como un gesto cariñoso y vamos a hacer un brindis entonces para festejar esta ocasión feliz. Gracias.

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