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Luis Chiozza, Obras Completas. TOMO XV. Las cosas de la vida. Composiciones sobre lo que nos importa (2005).

PRÓLOGO a la Segunda Edición

Los libros, como las personas, tienen su historia, y éste no es una excepción. Su historia comienza, por decir alguna fecha, unos veinte años atrás, junto con el deseo de transmitir una experiencia surgida desde un ángulo de observación muy particular, constituido por el ejercicio de la psicoterapia durante muchos años y por la realización de unos dos mil quinientos estudios (que llamamos “patobiografías”) de pacientes que atravesaban una enfermedad o una situación vital crítica. La reflexión teórica acerca de esa experiencia y acerca de ese ángulo de observación culminó en 1986 en la publicación de un libro, ¿Por qué enfermamos?, que despertó mucho interés.

Sin embargo, y tal vez justamente por eso, desde entonces yo deseaba escribir este otro, dedicado a “las cosas” que, entre las que habitualmente nos presenta la vida, nos enferman. Por tal motivo, este libro estuvo a punto de llevar como subtítulo “en los umbrales de la enfermedad”, pero en realidad no habla de la enfermedad más de lo que habla de las otras cosas de la vida. El libro, en verdad, se ocupa de las cosas que nos importan, de las dificultades, de las alegrías, de los sinsabores y de las penurias que tenemos con ellas. Se comprende que así sea, porque ¿qué otras cosas que las que nos importan podrían formar parte del porqué enfermamos? El subtítulo pasó a ser, entonces, “composiciones sobre lo que nos importa”, y en realidad los capítulos son composiciones que en lugar de ser, como en la escuela primaria, sobre la primavera, son sobre los distintos temas (o, si se prefiere, “dramas”) que configuran las cosas que “fácilmente” se vuelven difíciles y a las cuales, por ser típicas, es decir reconocibles, llamamos las cosas de la vida.

Esto tiene su ventaja, porque el lector podrá leer este libro como le venga en ganas, ya que cualquiera de sus capítulos puede ser apreciado sin grave merma en la comprensión de lo que dice aunque no se hayan leído los demás. No obstante, el conjunto tiene una unidad de sentido, de modo que también es cierto que el contenido de cada capítulo se enriquece finalmente con la lectura de los otros. Con el deseo de que su lectura fuera lo más descansada posible, he omitido distraer al lector con notas y con referencias bibliográficas que, por otra parte, podrá encontrar, si lo desea, sin mayor dificultad.

Este libro fue concebido y gestado en el calor de una estrechísima colaboración con los colegas del Centro Weizsaecker de consulta médica y del Instituto de docencia e investigación de la Fundación Luis Chiozza, por quienes siento una gratitud que es muy difícil de expresar en palabras. Contribuyeron a su nacimiento, en las tareas editoriales, Leopoldo Kulesz, Paola Lucantis, Lucas Bidon-Chanal, y mi hija Silvana en el diseño de la tapa. También siento por ellos gratitud. Los libros, una vez publicados, como los hijos que nacen, ya no son de uno, porque disponen de una vida propia. Le deseo entonces a este libro, que escribí con esmero y cariño, que se encuentre con el interés y la simpatía del lector. Mi más ferviente deseo es que sea capaz de merecerlos.

Luis Chiozza
Agosto de
2005