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SÍ, PERO NO DE ESA MANERA – Los fundamentos de la psicosomatología

La palabra “psicosomática” ha sido cuestionada, innumerables veces, con el argumento de que lleva, dentro de sí, en las dos palabras que la componen, la disociación que procura evitar. No ha podido nunca, sin embargo, ser sustituida por alguna otra que funcionara mejor. No obstante, su uso se ha difundido por el mundo y, aunque no todos conciben de la misma manera lo que designan con ella, no cabe duda de que, en tanto se refiere, en general, a una cierta relación entre el cuerpo y la mente, despierta, en todos lados, muchísimo interés.

Con la palabra “psicoanálisis” ocurre, en cambio, algo diferente. Aunque el término, que alude a una cierta descomposición de lo psíquico en elementos más simples, no coincide muy bien con la actividad que denota, a nadie le ha parecido inadecuado; tal vez porque las críticas, que siempre ha despertado, se han dirigido a la teoría, y al procedimiento, que con ese vocablo se designa. Lo que ha ocurrido, mientras tanto, es muchísimo peor, porque se hacen tantas cosas distintas en su nombre, que, a pesar de que nadie duda de que Freud algo valioso ha hecho, cuando uno dice “soy psicoanalista” siente la necesidad de aclarar. La cuestión ha llegado hasta un punto en que ya no pasa por me psicoanalizo o no me psicoanalizo, sino por “cómo” y con quién.

Siempre he pensado que “la psicosomática” y “el psicoanálisis propiamente dicho” son dos maneras distintas de referirse a lo mismo, de modo que en el contenido de estas páginas se encuentra lo esencial de aquello que constituye mi manera de pensar el psicoanálisis. Además, dadas las consideraciones anteriores, y también que, por ejemplo, la palabra “cardíaca” designa un tipo de enfermedad, y el vocablo “cardiología”, en cambio, la ciencia y la técnica que la estudia y que la trata, debo decir que decidí, por fin, utilizar el término “psicosomatología” para referirme, en este libro, a la disciplina que practico.

El presente volumen intenta lograr las características de un libro de texto que, sin la pretensión de ser erudito o exhaustivo, exponga, de la manera más completa posible y hasta donde mis conocimientos alcanzan, los fundamentos de la psicosomatología. Lo escribí, sin embargo, tratando de evitar que su lectura ingresara en la aridez del intelecto “abstracto”, y sé que solamente en alguna de sus partes pude aproximarme al objetivo. Un objetivo que se anuncia en su título principal, en letra manuscrita: Sí, pero no de esa manera. La frase alude al “sí, pero no así” con el que Weizsaecker propone sustituir la actitud de “fuera con ella”, que denota la conducta de “combatir” la enfermedad desde una técnica médica que la contempla como algo que no pertenece a la vida del enfermo. Pero, además, titula al libro porque estoy convencido de que si tuviera que elegir muy pocas palabras para trasmitir lo que el psicoanálisis intenta no encontraría otras mejores.

En aras de una lectura amable, procuré no incluir notas al pie, y también utilicé una letra más pequeña para algunos párrafos que, tal vez, pudieran omitirse. Por la misma razón, no utilice, en el texto, códigos, asteriscos o números de página para las citas bibliográficas, cuya intención es lograr que lo que aquí escribo sirva de introducción para ulteriores lecturas. Preferí poner entre paréntesis los títulos completos, evitando, de ese modo, tener que saltar a las páginas finales para identificar el origen de las citas.

Sólo me resta agregar que, en este momento, mi mayor anhelo es poder trasmitirle, a quien lo lea, aunque sea una parte del placer y el entusiasmo que sentí cuando lo escribí pensando en nuestros deseos y en nuestras necesidades.

Junio de 2018

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